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Rufino del Valle, el arte de la dedicación.

Por Héctor García Torres En esta ocasión tuvimos la oportunidad de conversar con un fotógrafo excepcional y con un maestro que ha dedicado ya varios años a la enseñanza de […]

Por Héctor García Torres

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de conversar con un fotógrafo excepcional y con un maestro que ha dedicado ya varios años a la enseñanza de fotografía en sus diferentes aristas.

Una inmensa sala llena de adornos y cuadros nos acogió durante dos horas que transcurrieron todo lo rápido que pudiera pensarse. Muchas eran las preguntas que teníamos para este maestro y Rufino del Valle lo imaginaba. Previendo la larga charla, se acomodó en un gran sillón a la espera de nuestra primera interrogante.

¿Cuáles fueron sus primeros acercamientos a la fotografía?

Realmente mi primer acercamiento a la fotografía fue bastante inesperado. Fue a finales de los años 60 y yo me encontraba trabajando en el Hospital Oncológico de La Habana como eviscerador.

Para quienes lo desconocen, el trabajo de los evisceradores es extraer ciertos órganos del cuerpo, luego de fallecida la persona, con el fin de preservar mejor el cadáver de la descomposición. Realmente no puedo imaginar un trabajo o profesión más distinta de la fotografía, así que haberme cruzado con ella fue prácticamente fortuito.

Al hospital llegaron algunos cursos de superación, entre los que se incluía uno de fotografía, que era de iconopatografía, que se trata de la aplicación científica de la fotografía y el cine a la medicina.

El curso duraba dos años, y yo lo pasé, en la escuela de Salud  Pública, fue aquí donde comencé a adentrarme en los rudimentos de la fotografía.

¿Qué ocurrió terminado el curso?

Cuando el curso terminó me mandan a trabajar al hospital ortopédico Frank País, pero esta vez como jefe de fotografía, haciendo instantáneas a los pacientes a su llegada, así como al proceso de operación y todo el tratamiento que recibía, para mostrar las historias clínicas de cada paciente, a la vez que serviría para ilustrar los libros con que se enseñaba a los estudiantes de medicina.

A eso me dediqué por 15 años, hasta que me solicitaron en la Facultad de Periodismo para que impartiera cursos de Historia de la Fotografía para una carrera que empezaba en ese tiempo, que era para fotoperiodistas. El objetivo de los cursos era elevar el nivel cultural de los estudiantes que se estaban preparando.

Yo había participado en diferentes postgrados acerca de Arte Cubano, Cine, Fotografía y muchas otras materias que te dotan de elementos y conocimientos útiles para luego dirigirte a una audiencia universitaria.

Además fui preparándome de manera independiente investigando y leyendo mucho. Cada vez que tenía oportunidad de viajar conseguía libros y gracias a eso tengo una colección bastante extensa y bastante completa.

Desgraciadamente, esa carrera tuvo solo dos promociones antes de que cerrara, lo cual fue una verdadera lástima y constituyó una pérdida para enseñanza universitaria en el país.

Como trabajo fijo, pasé a lo que era el departamento de relaciones públicas del Centro Nacional de Cultura Comunitaria, estuve 5 años.

A los 5 años, quien después sería el  ministro de cultura, Fernando Rojas, me comentó que debía vincularme a la Fototeca de Cuba, puesto que mi trabajo con otros fotógrafos cubanos era muy fuerte, al igual que mi dedicación a la investigación, etc.

¿En qué consistía ese trabajo con los fotógrafos?

Por aquellos años, entre algunos amigos, amantes de la fotografía y de las artes en general, armamos el Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica, para promocionar la obra de los fotógrafos y de cierta forma hacíamos frente a los duros años del período especial que amenazó con desaparecer la fotografía en Cuba.

Tuvimos muchos encuentros, exposiciones e incluso concursos, a los cuales asistieron grandes figuras de la cultura y la fotografía. Así hicimos durante 16 años consecutivos, desde 1993.

El período especial fue una etapa difícil para la fotografía cubana, pero también fueron años de puesta a prueba de las generaciones de fotógrafos que se estaban gestando.

Fernando Rojas me planteó trabajar en la Fototeca, de lo cual yo no estaba muy seguro pues no sabía si mi trabajo podría ser útil a esa institución, así que le propuse permanecer un año “para probar”. Pasado este tiempo, si a la fototeca y a mí nos interesaba la relación, seguía, de no ser así volvería a trabajar con el Centro Nacional de Cultura Comunitaria.

Pasó el año y han pasado muchos más, y aún continúo vinculado directamente con la Fototeca, que me parece que constituye el centro más importante de fotografía en el país.

Rufino del Valle además de ser un gran fotógrafo, se ha dedicado con más fuerza a la parte conceptual de la fotografía. Por tal motivo, más allá de presionar el obturador, Rufino ha realizado curaduría, crítica de arte y promoción de la fotografía.

Sin embargo esto no significa que haya dejado de lado su obra fotográfica. Su nombre está incluido en numerosas exposiciones colectivas o personales tanto en Cuba como en el extranjero.

Rufino, en sus fotografías casi nunca está presente el ser humano ¿A qué se debe esto?

Me gustan mucho las imágenes que los fotógrafos hacen sobre diseño fotográfico. Todo lo que tenga que ver con las líneas, las formas, las estructuras me llama mucho la atención, tal vez se deba a que soy del signo Libra.

No me interesa tanto que en mi fotografía esté presente el ser humano. Lo que realmente me ocupa es mostrar es lo que ha formado o transformado el ser humano a partir de su trabajo creativo y su esfuerzo. Por ejemplo desde la arquitectura, el diseño, etc. Todo lo que esté relacionado con la impronta del ser humano en el planeta, me interesa mucho mostrarlo. He hecho muy poco retrato aunque me encanta como técnica.

Háblenos un poco de su faceta de investigador

No se puede hablar de un curador ni de un crítico de arte que no sea investigador. Pero tampoco se puede hablar de un periodista o de un fotoperiodista que no investigue. Para hacer un trabajo que valga la pena siempre tiene que existir una investigación previa, y si el trabajo se extendiera en el tiempo, la investigación debe continuar.

Yo me siento muy bien buscando información; trayendo a la luz a fotógrafos desconocidos, etc.

En lo personal me ha servido de mucho la investigación para llevar a cabo mi trabajo fotográfico. Lo digo porque aunque mi obra pudiera tener cierta influencia de algún fotógrafo en particular, he investigado para no hacer lo mismo.

Los creadores, los fotógrafos tienen que investigar porque de otra forma no haría más que repetir lo que ya otros han hecho.

Es sabido que en Cuba hay una deuda con la investigación de fotografía, con la historia de la fotografía cubana, pero la deuda es aún mayor si se trata de la enseñanza de fotografía.

 

Según su experiencia cómo es que se forman los jóvenes fotógrafos cubanos.

Si vamos a la Historia, la mayoría de los fotógrafos cubanos han sido empíricos o autodidactas. Antes de 1959 se llevaron a cabo varios esfuerzos por extender la enseñanza de fotografía, como el Club Fotográfico de Cuba; la escuela Marquez Sterling y otras en diferentes provincias. Pero esto no fue suficiente.

Luego del triunfo revolucionario también se crearon algunas escuelas y se impartieron varios cursos de fotografía, pero que nunca fueron suficientes y que no perduraron en el tiempo, por lo que no tuvieron un impacto fuerte.

Ahora viene la pregunta ¿dónde se formaron el resto de los fotógrafos cubanos? O ¿Dónde completaron su formación? De forma autodidacta.

¿Qué prefiere, fotografía o enseñanza?

No podría decidir por una. Si te fijas, he dedicado más tiempo a la enseñanza, pero a la enseñanza de fotografía. Con esto te quiero decir que para mí, ambas van de la mano. Igualmente te digo que no creo que se pueda enseñar de fotografía si no se es fotógrafo también, porque esos conocimientos que se están impartiendo hay que sentirlos también.

En fin, las dos me apasionan. Solo que la docencia la he puesto más en práctica.

¿Jubilación?… solo en papeles

Rufino nos comenta que está jubilado. Pero su propia sonrisa lo convierte en incrédulo de la frase, pues como nos explica, está jubilado “solo porque un papel lo dice, porque desde ese mismo día, trabajo mucho más”.

La comodidad de su amplia sala, ni la tranquilidad de su fresco balcón ocupan el tiempo de alguien como Rufino, con tanto por hacer, y con mucho por enseñar.

Una muestra de ello es el trabajo que continúa desarrollando con la Fototeca de Cuba, además de la academia que dirige junto a Ramón Cabrales.

Háblenos de esta escuela que dirige junto a Ramón Cabrales

En enero de 2017 cumple 5 años de fundada la Academia de Fotografía Cabrales del Valle. Desde el año 2012 Ramón Cabrales y yo empeñamos todo nuestros esfuerzos en que las personas que asisten a ella, adquieran una formación lo más completa posible.

Como ya te he dicho anteriormente, estas instituciones son muy importantes, y más aún, son necesarias para el país,

Oficialmente no existe en Cuba ninguna escuela dedicada exclusivamente a la enseñanza de fotografía, a pesar de que en otros países sí las hay. Eso mismo estamos haciendo aquí: enseñamos fotografía, pero con bases metodológicas, utilizado programas parecidos a Facultades prestigiosas alrededor del mundo.

Nosotros no damos un certificado, porque no estamos avalados como una universidad, sin embargo, los conocimientos que aquí se adquieren sí tienen un alto nivel.

¿Cómo funciona la escuela?

Los cursos duran tres años, cada uno con dos semestres. Hacemos de todo, hasta estudiamos semiótica, curaduría, y muchas otras disciplinas que enriquecen no solo el aval sino también las posibilidades profesionales de nuestros graduados.

Muchos de nuestros graduados trabajan actualmente en estudios privados, muchas veces sus propios estudios. También hemos instruido a estudiantes de Periodismo y a periodistas ya graduados, interesados en la fotografía. Igualmente han pasado por nuestras aulas veterinarios, médicos, etc.

¿Qué ha significado la escuela para usted?

Los cinco años que llevo con esta academia han constituido una experiencia docente muy amplia, desde su propia fundación. He estado vinculado a la docencia desde mucho antes, pero creo que la academia ha venido a ser como la consagración de mi trabajo profesoral.

Esta ha sido una muy bella experiencia y creo que ha significado mucho, espero que no solo para mí, sino también para cada persona que ha pasado por aquí.

¿Qué ha significado la fotografía para usted?

Todo lo que nos rodea es fotografía. Desde que nos levantamos estamos viendo constantes flashazos que pueden ser o no captados por una cámara, pero ahí están. Para mí, la fotografía lo es todo.

La inmensa sala de la casa parecía pequeña pasadas dos horas desde nuestra llegada. De mucho se habló, pero quedaron muchas historias por contar, y no será esta la última vez que disfrutemos de la frescura de esta sala y de la grata conversación. Porque mucho tiene todavía para enseñar Rufino del Valle, después de todo, no solo es fotógrafo, sino también, maestro de fotógrafos.

 

 

Acerca de revistafullframe

Revista Cubana de Fotografía.

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