EnFoco

Yander Zamora: Arte e inmediatez de la mano.

Día tras día, los fotorreporteros tienen la difícil tarea de hacer fotografías que impacten al público, pero a esta compleja tarea se suma otro reto: la inmediatez de su trabajo. […]

Día tras día, los fotorreporteros tienen la difícil tarea de hacer fotografías que impacten al público, pero a esta compleja tarea se suma otro reto: la inmediatez de su trabajo. A saber, la foto de una noticia es interesante o necesaria mientras ésta ocurre, no varios días después.

Es por eso que la rapidez caracteriza su trabajo e incluso su vida misma, con una apretada agenda de eventos y lugares a los que asistir puntualmente; además de otros lugares que no están en el librito, pero donde la buena foto noticia se huele y se va a buscar. Así pudiera describirse la faena de nuestro interlocutor, Yander Zamora, santiaguero de nacimiento y mundial de profesión.

El lente de este fotógrafo nos ha regalado hermosas instantáneas de nuestro país y de otras latitudes; siempre pendiente a la actualidad, pero también a la historia que hay detrás de la foto que hace. Su firma es recurrente en los diarios y sitios informativos cubanos como Granma, Prensa Latina, Cubahora, Juventud Rebelde la Agencia Cubana de Noticias y también ha trabajado como freelancer para diferentes agencias de noticias que a decir de él “le han aportado mucho a su dinámica de trabajo”.

¿Cómo comenzaste en la fotografía?

Mi papá es periodista y cuando yo era pequeño él era director de una emisora de radio en Santiago de Cuba, y corresponsal de Prensa Latina, así que el amor por la búsqueda de la noticia me viene de herencia familiar. Yo me crié en el ambiente periodístico de las emisoras de radio y también estaba presente en los ires y venires de mi padre con su grabadora enorme y un gran micrófono para hacer las entrevistas.

También fue corresponsal de guerra en Angola y tenía muchas fotos de esos difíciles años. Nos trasladamos para La Habana mi madre y yo y luego vino él, a trabajar en Prensa Latina así que continué en ese ambiente. Fue así como me acerqué a la fotografía, mirando el trabajo de mi padre, y al final me venció, pues siempre me había gustado la pintura, de hecho en Santiago tomé clases de pintura e hice pruebas de actitud para escuelas de arte, de hecho todavía dibujo.

Empecé a estudiar en el pedagógico y lo dejé porque no me imaginaba dando clases, así que entré a Prensa Latina como asistente de redacción en la página de deportes. En ese tiempo pasé un curso de Periodismo Digital en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, donde también nos mostraron algunos rudimentos de la fotografía.

Luego estuve trabajando un tiempo en El Habanero y me invitaron nuevamente en Prensa Latina para hacer coberturas de deporte y luego me llamaron para integrar Fotos PL, una dependencia de la agencia que brinda servicios de fotografía. Allí me vinculé como editor de fotos y allí descubrí que la fotografía era lo mío.

¿Qué hiciste al descubrir que la fotografía era tu pasión?

Vendí todo lo que tenía para comprar una cámara. Recuerdo que vendí mi bicicleta Mountain bike, una grabadora, y todo lo que pude, incluso pedí dinero prestado y llegué a 700 CUC que era lo que me costaba una Canon 20D con dos lentes, que en ese momento era una tremenda oferta y una gran cámara.

Comencé subiendo mis fotos al sitio, pero me estaba demorando demasiado en obtener mi plaza de fotógrafo en Prensa Latina, aunque ya trabajaba como colaborador en La Giribilla y en otros medios. Ya estaba un poco deprimido con mi labor de “eterno editor” y me fui un mes de prueba a Granma. Ese tiempo me fue muy bien, y allí me quedé.

Además del curso de Periodismo digital, que cuenta con una asignatura de fotografía, después matriculé en un curso de fotografía propiamente. También le debo mucho a mi profesor Félix Arencibia y a los fotógrafos de Prensa Latina Miguel Guzmán, a Jorge Luis Baños y a muchos otros.

De cierta forma agradezco no haber sido formado como fotógrafo en un periódico, porque en esos medios, la visión de la foto cambia. También tienes en tu contra la calidad de impresión, que no es buena, y que ha acomodado a muchos a pensar -“ah, de todos modos se ve igual”. En el papel gaceta que utiliza nuestra prensa cualquier cosa funciona, ni siquiera ves la verdadera calidad de la foto, pero en el papel de revista sí descubres de inmediato cualquier aberración, o también cualquier logro.

Agradezco haberme formado en lugares donde te piden la tarjeta de memoria y te dicen que ni te molestes en editar la foto, que los editores la verán primero, porque te obliga a disparar bien y a hacer buenas fotos, y también te obliga a autosuperarte constantemente. Esa dinámica es la que intento llevar cuando trabajo para Granma, y para cualquier otro lugar.

 

¿Siempre has trabajado en medios de prensa?

No, he hecho de todo en lo que a fotografía respecta. La fotografía no es solamente para encumbrarse en los estudios o en las grandes galerías, a mí no me da ninguna pena decir que yo incluso salía de noche por el Barrio Chino y por el Malecón a hacer fotos e hice fotos de cumpleaños también. Es un trabajo digno, y cada vez que veo que un fotógrafo profesional menosprecia ese trabajo, me desagrada que no reconozca la labor de quien hace ese tipo de fotos también, claro está, todo depende de cómo se hagan esas fotos, igual pueden tener tremendo valor.

Recuerdo que incluso algunas veces fui al Cupet de Santa Catalina, donde se reunía lo peor de lo peor de los barrios aledaños a hacerle fotos a quienes iban allí. A las 12 de la noche hacía yo fotos en esos lugares, y hasta más tarde.

Además de tu labor como fotorreportero ¿has hecho fotografía artística, más personal?

Sí, y de hecho estas fotos las hice también vinculado al fotoperiodismo, pues cuando comencé en Granma me vincularon al área de Cultura, porque se dieron cuenta de que yo estaba en cuanto evento cultural había: yo no salía de los teatros. La fotografía que he hecho de eventos culturales me ha permitido darle ciertos destellos artísticos a las imágenes,  siento que me da más licencias estéticas.

También he hecho fotografías artísticas a modelos y a otros artistas que me lo han pedido expresamente. En general, te puedo decir que la fotografía me dio la posibilidad de expresarme de otra forma y entra dentro de lo gráfico, así que dio respuesta a mi necesidad artística.

Háblanos un poco de la foto que se volvió viral en Internet

Inicialmente mi foto salió sin crédito, como todas las que hago como colaboración para alguna agencia internacional. Pero sucedió que al volverse viral en Internet, me pidieron que utilizara un seudónimo para que las personas pudieran vincular la imagen con un nombre, y así se me ocurrió un tal Alberto Reyes.

Pero como era de esperar, en internet no aparecía ningún fotógrafo llamado Alberto Reyes, por lo que las especulaciones aumentaron y decidí revelar mi identidad. La foto tuvo un impacto que no me imaginaba y por esa vez no me pareció bien la idea del anonimato. Fue así que se supo que la foto era mía, pero te repito, nunca imaginé que alcanzaría la repercusión que tuvo a nivel mundial.

¿Cómo hiciste la foto?

La foto fue el resultado de un trabajo en equipo orientado por la agencia Reuters. A cada fotógrafo le correspondió cubrir varios lugares y a mí me enviaron al aeropuerto. Las indicaciones fueron relacionar un cartel de la Avenida Boyeros que indica la distancia a La Habana, con el avión presidencial, pero eso me parecía muy obvio, por eso busqué una imagen diferente, para lo cual me trasladé hacia la carretera de Bejucal.

Hice varias pruebas de foto con otros aviones que pasaron por el mismo lugar y para mí todo estaba bien, pero de todos modos, a cada minuto probaba y cruzaba los dedos porque en el momento de hacer la foto hubiera un primer plano interesante, y fortuitamente, así sucedió con los “almendrones” que salieron en la foto.

¿En qué género te sientes más cómodo?

Ahora que lo pienso, me encantan las fotografías de artes escénicas, pero hace un tiempo he descubierto una pasión por la fotografía de la vida cotidiana. Como generalmente las fotografías de cobertura las tengo comprometidas con otros medios, las fotografías de vida cotidiana son más personales y puedo considerarlas “más mías”.

Cada vez que puedo salgo a caminar por la calle a ver qué encontramos que nos atraiga, y también buscando historias de vida, que siempre son cautivadoras y que pueden vincularse con la fotografía de prensa porque pueden aportar otra visión al medio. Si lo piensas, a las agencias de prensa les es mucho más barato comprar las fotos a cualquier persona de la calle que hizo la foto con un Smartphone, que a un fotógrafo profesional.

De hecho creo que el futuro de los fotógrafos de prensa está en las historias de vida que ocurren a nuestro alrededor, que no solo tienen un valor de noticia, sino también un valor humano y que apuestan por el interés colectivo.

¿En qué otros proyectos te encuentras envuelto?

Hace algunos años vengo reuniendo un grupo de fotógrafos que queremos hacer una agencia de fotografías online, pero no había sido posible porque los mejores precios de los dominios están en Estados Unidos y como soy ciudadano cubano no puedo acceder a esos servicios.

¿Cuál es el nombre del proyecto y qué tienes pensado para él?

El nombre sería YZ Focus, hay muchas cosas que se están gestando y otras que todavía están en diálogo.

El proyecto surge cuando Jorge Luis Baños y yo matriculamos juntos en Comunicación Social, hace ya unos cuantos años. Ahora él trabaja en IPS, de la prensa extranjera. Tuvimos que entregar un diseño de un proyecto y lo hicimos sobre un movimiento de realizadores audiovisuales, pensado para comercializar los productos de esos realizadores. El trabajo de curso le gustó a todos, y a nosotros lo que más nos gustó fue la idea.

Esa idea fue la semilla, y a lo largo de estos últimos cinco años nos hemos reunido casi mil veces y nada surgía aún, pero luego de tanto hablarlo, estamos dando ya los pasos necesarios. Es también una forma de agrupar bajo un mismo sello todos los trabajos que estamos haciendo varios colegas fotógrafos por diferentes vías.

La idea es brindar un servicio de fotografías, que puedas optar por comprar la fotografía que desees, o pagar por paquetes de fotografías disponibles en el sitio web. No vamos a dedicarnos a cubrir todo lo que acontece, pero si un cliente está interesado en cierto evento, podrá contratar los servicios de nuestros fotógrafos con antelación.

El servicio que brindan los medios cubanos para mostrar Cuba ya no es suficiente, dada la cantidad de ojos curiosos y expectantes que se ciernen sobre nosotros, sobre nuestro país. Para eso hay varios fotógrafos dispuestos y bien preparados, además, el proyecto es inclusivo, por lo que pensamos hacer contrataciones de servicios con fotógrafos dispuestos y comprometidos con su trabajo y con la fotografía.

¿Estás satisfecho con la fotografía?

Sí, definitivamente, con lo que no estoy satisfecho es con lo que he hecho, pues me falta mucho por lograr todavía. Pero me siento contento de que la fotografía me ha dado las herramientas para expresarme, y de poder contar con los elementos necesarios para volver realidad las imágenes que me vienen a la mente.

Si sales a buscar la foto pensando en el dinero, empiezas a ver fotos buenas donde no las hay. Eso pasa porque es necesariamente lo mismo la foto comercializable, que la foto buena. Las fotos que son un “cliché” puede que se vendan mucho, pero eso no significa que sean buenas fotografías.

Hay que salir a hacer fotos de la calle, a buscar las historias, a buscar las fotos, pero sin el pensamiento puesto en el premio metálico o en cualquier remuneración que puedas recibir por las imágenes, porque eso sesga tu trabajo.

Pero lo que más me agrada de mi labor, es que la fotografía es una aventura diferente cada día, yo creo que me muero si tengo que dejar de hacer fotos. Hace casi un año tuve dengue y mientras estaba ingresado yo me preguntaba qué pasaría con mi vida si no pudiera hacer más fotos, y dejé de pensar en eso porque realmente sería un duro golpe para mí.

 

 

Acerca de revistafullframe

Revista Cubana de Fotografía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *