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Una exclusiva con el ganador del prestigioso premio de Sony Photography Awards

  Por las calles de La Habana y las demás provincias de nuestro país anda, cámara en mano, un brasileño ávido de la noticia y experto en graficarla y contar […]

 

Por las calles de La Habana y las demás provincias de nuestro país anda, cámara en mano, un brasileño ávido de la noticia y experto en graficarla y contar su historia para todo el público. Se trata del fotorreportero Alexandre Meneghini, con quien conversamos –larga y tendidamente- en el lobby del Hotel Nacional.

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¿Por qué decidiste vivir en La Habana?
En primer lugar, le hablas a un brasileño casado con una cubana. En segundo lugar, me
apareció una buena oportunidad profesional aquí en Cuba y rápidamente la acepté. Incluso, ahora que lo recuerdo, un poco antes de conocer a Karla, mi esposa, ya me sentía tentado a venir.

¿Para qué agencia haces tus fotos?
Soy freelancer, pero trabajo prácticamente todo el tiempo con Reuters. Anteriormente
trabajé once años con AP, pero fue Reuters quien me ofreció trabajo aquí, eso fue en el
2013.

¿Qué ventajas supone ser freelancer?
Tanto los fotógrafos freelancer como los que pertenecen al staff hacen el mismo trabajo,
y ambos tienen sus ventajas y desventajas. Como un freelancer tengo la libertad de trabajar con lo que quiero hacer. Puedo trabajar para otra agencia; puedo hacer mi trabajo personal; colaborar con revistas; o si deseo hacer fotografía artística o cualquier otra cosa, no tengo ningún impedimento. Como staff sería más complicado.

Usas mucho la técnica del retrato, ¿por qué?
Me sale natural, me parece que va a salir bonito y yo lo hago. No es que yo tengo preconcebido que cada vez que voy a hacer fotos es un retrato lo que voy a sacar. Si estoy en un evento o cubriendo alguna noticia, no pienso mucho cómo lo estoy haciendo, simplemente me sale natural.

En la actualidad hay una tendencia a utilizar la técnica del retrato, tal vez es porque con un retrato se puede capturar mucho de la esencia de un acontecimiento porque te estás centrando en sus protagonistas y ellos pueden decir mucho.

En tus fotos también predominan los colores vivos e intensos ¿qué intención tiene el uso de esta
“fuerza cromática”?
El color puede dar mucha intensidad a la fotografía, pero eso depende del tema al que te estás acercando. Aunque casi todas mis fotos sean a color, soy amante del blanco y negro. Pero hoy en día en el trabajo reporteril esta técnica no se usa, de hecho, ni siquiera puedo entregar una foto en blanco y negro a la agencia porque rompería sus normas de estilo; por eso termino tomando todo a color, luego si me gusta en blanco y negro, la convierto, aun a sabiendas de que Photoshop no siempre dará el mismo resultado que si hubiera hecho la foto así.

¿Qué países has captado con tu lente?
He viajado a muchos países y cada uno tiene una problemática fundamental, alrededor de la cual emergen dinámicas de vida y también otros problemas. En cada lugar donde he estado, he intentado fotografiar el principal conflicto, pero también lo que ocurre alrededor. De esta forma he fotografiado Libia, Pakistán, Afganistán, México, Brasil, Francia y otros. En México, por ejemplo, la droga es un flagelo muy grande y muy poderoso, por eso, durante el tiempo que estuve ahí, reflejé la lucha que tiene lugar en el país como consecuencia del narcotráfico. ¿Es peligroso hacer este tipo de fotografías que exponen los problemas de cada nación? Sí, es muy peligroso. Aunque sea difícil decirlo tu bienestar depende de tu suerte, o sea, si te toca, te toca. El trabajo de un fotorreportero siempre conlleva riesgos, al menos cuando estás en zona de conflictos o de alta criminalidad. Al estar en estos lugares siempre hay cierto grado de peligro y también preocupación del lado del reportero.

Pero en México fue donde vi las cosas más feas, incluso más feas que en Haití, Afganistán u otros países devastados por la guerra o los desastres naturales. El problema de México es que en la guerra del narcotráfico, las bandas no solo pretenden poner fuera de combate a su adversario, sino maltratar para dar ejemplo a los grupos rivales o a la misma gente que no tiene nada que ver en el asunto.
¿Cómo trabajas en esos casos para cuidarte a ti y a tu equipo?
Básicamente hay dos formas de trabajar. La primera es manteniendo un perfil bajo, sin enseñar los equipos y siendo lo más discreto posible para no llamar la atención. En este caso, lo mejor es sacar la cámara solo en el momento preciso de la fotografía que viniste a buscar y luego volver a guardar tu cámara y marcharte. En estos casos una cámara pequeña puede ser de gran ayuda.

Otra forma es trabajar de conjunto con las autoridades locales. En este caso, vas en el mismo grupo que el ejército o la policía y maniobrar con ellos y hacer las fotos al mismo tiempo. Pero aun de esta forma el peligro siempre está presente. En México, por ejemplo, cada vez que salía con el ejército, escuchábamos la radio de los delincuentes y ellos sabían por dónde íbamos, cuántas camionetas eran, incluso mencionaban si en alguna camioneta específicamente había un periodista, y eso te pone los nervios de punta.

¿Tus planes incluyen quedarte en Cuba por el momento?
En mis planes no está dejar Cuba, al menos por ahora. Estoy encantado con lo que veo aquí y tengo la certeza de que hay un país entero por descubrir. Me gusta mucho la gente y me siento muy bien acá.

 

Acerca de revistafullframe

Revista Cubana de Fotografía.

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