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La sensibilidad extravagante de un Káiser en La Habana

Por: Thays Roque Arce “La fotografía es parte de mi vida. Completa el círculo entre mis inquietudes artísticas y profesionales”. Son las palabras que esperamos oír de alguien cuyo talento, […]

Por: Thays Roque Arce

“La fotografía es parte de mi vida. Completa el círculo entre mis inquietudes artísticas y profesionales”. Son las palabras que esperamos oír de alguien cuyo talento, o mejor, talentos, se entrelazan y mezclan para hacer que todo parezca sencillo, hermoso, perfecto hasta el los ángulos más sutiles.

Hablo de Karl Lagerfeld, conocido en Cuba por los amantes de la moda y las grandes casas europeas, también por los adictos a las revistas extranjeras, pero conocido al fin, porque “los talentos” trascienden fronteras indeteniblemente.

Cientos de fotografías realizadas por el director creativo de la casa de modas francesa Chanel, se exponen en La Habana, en vínculo indirecto con el Mes de la Cultura Francesa en Cuba. Para mostrar una de las múltiples facetas artísticas del diseñador alemán, que no da puntada sin hilo, se escogió el espacio artístico Factoría Habana, del Centro Histórico.

“Es un gran regalo al pueblo cubano y a una masa crítica importantísima de artistas y diseñadores de todas las disciplinas para que vean cómo trabaja un artista de primer nivel internacional”, dijo en declaraciones a Fullframe la directora de Factoría, Concha Fontenla.

Con los alemanes Eric Pfrunder y Gerhard Steidl como curadores, la muestra presenta “el lado más íntimo de Lagerfeld” desde el punto de vista de su manera de trabajar y dialogar con su obra, explicó Fontenla. La pasión de Karl Lagerfeld por la fotografía comenzó en 1987 y “desde entonces ha creado y fotografiado sus propias campañas publicitarias para todas las marcas de las que es diseñador”, según los organizadores de la muestra.

Ver su obra en Cuba, de frente y desafiante, en un gran honor. Sus muñecas ya desfilaron por el Paseo del Prado en la tarde de ayer, vistiendo la colección de 2017 que para Chanel ha confeccionado este káiser de pelo blanco y “swing” gótico raro. Su obra fotográfica, que abarca paisajes, arquitectura, retratos, escenas y discursos experimentales, y por supuesto, la moda y el editorial, se encuentra expuesta en la galería de la calle O’Reilly hasta el 12 de mayo, bajo el título “Work in Progress” (en español, “Obra en Proceso”).

Karl Lagerfeld con su llegada no solo puso a La Habana en la mira de los grandes emporios de la moda, las revistas, los famosos, ese mundillo extensivo que se multiplica por temporadas. También interesó a los cubanos en el evento Crucero Chanel, en su propósito y trascendencia, aunque estemos poco acostumbrados a la usanza de las pasarelas.

Miami, Venecia, Singapur, Dubái, Seúl y… La Habana, desde el año 2000 las colecciones Crucero han viajado por todo el mundo, pero nunca la casa de moda francesa se había presentado de tal forma en Latinoamérica. Cuando se anunció la locación elegida para esta edición, la marca informó a través de un comunicado que “la riqueza cultural y la apertura de Cuba al mundo, hacen del país una fuente de inspiración para Karl Lagerfeld y para Chanel”. Luego de esta parada se pueden esperar nuevas colaboraciones, vínculos e intercambios, gracias a la moda. Quizás nuevas colecciones que aludan a los referentes estéticos y colores cubanos, pero que ante todo, no distorsionen nuestra imagen, aunque en el fondo hablemos solo de ropa.

Contrario a lo efímero del desfile, la extensa muestra de fotos en Factoría se dilata por los tres pisos de la galería con la permanencia suficiente para verla más de una vez. Están en sus fotografías sus diseños anteriores, sus más recientes, la forma en que ve sus creaciones andar sobre aquellos que las visten, su sensibilidad extravagante de artista completo. Explora así una amplia gama de motivos, variados estilos y diversos medios que caracterizan la actitud tenaz y caleidoscópica que tiene el genio alemán cuando se asienta tras una cámara.

En su obra profesional y privada, Lagerfeld muestra una fascinación por el uso de diferentes técnicas de exposición e impresión. Estas incluyen serigrafía, impresiones de inyección de tinta acrílica, así como transferencias de fotos Polaroid. Tal facilidad inunda al espectador, ante el cual se despliegan las series como grandes rompecabezas, o superficies traslúcidas sobre la que se imprimen expresiones.

“Obra en Proceso” (“Work in Progress”) muestra que para Karl Lagerfeld una fotografía no es simplemente una imagen, sino un objeto impreso único, como un vestido modelado exclusiva e irrepetiblemente, con creatividad, egocentrismo y elegancia, de entre sus manos.

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