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Titina Style, de las pasarelas a las cámaras.

Su cuerpo menudo deja entrever una gran persona desde la primera vista. Sus ojos negros andan inquietos, mirando todo, aunque de sobra conozca la sala de su casa, donde pactamos […]

Su cuerpo menudo deja entrever una gran persona desde la primera vista. Sus ojos negros andan inquietos, mirando todo, aunque de sobra conozca la sala de su casa, donde pactamos la entrevista.

-¿Quieres un poco de vino o algo?- me dijo amablemente mientras preparábamos la mesa para la plática que estaba por venir.

-No, pero gracias… Y a partir de aquí transcurrió poco más de una hora de la agradable conversación que de seguido brindamos:

¿Titina, me dices tu verdadero nombre, o prefieres que obviemos ese detalle?

No hay problema, mi nombre es Johanne Soto Fernández, y Titina es mi nombre artístico.

¿Quién es Titina?

Titina es el nombre de un gato que tuve. Cuando obtuve a mi gato pequeñito, le prometí que su nombre se iba a dar a conocer de alguna forma. Eso fue como un juego, nunca me pasó por la cabeza cómo iba a dar a conocer ese nombre, ni para qué, sino que simplemente se lo decía. Más tarde cuando empecé en la fotografía empecé a firmar mis fotos como Titina, y así se quedó. También me he dado cuenta de que es tan fácil el nombre que a todo el mundo se le pega y de esa forma lo recuerdan, además de que es un poco diferente.

Titina logró cumplir la promesa que hizo a su gato hace unos años: su nombre fue reconocido, poco a poco, haciendo fotografía.

¿A qué te dedicabas antes de ser fotógrafa?

Era modelo, tenía un poco de conocimiento acerca de las pasarelas y ya me habían hecho varias sesiones de fotografía.

En mi primer encuentro con la fotografía, yo no fui la fotógrafa, sino la fotografiada. Fue mi primera sesión de fotos, con Roberto Salas, cuando yo tenía 15 años. Tiempo después me regalan una cámara y empiezo a hacerles fotos a mis amigos modelos y a experimentar con ellos. Yo misma me quedé asombrada de que a mis amigos les gustaban cuando se las mostraba.

-Parece que no estoy tan mal después de todo en esto- me dije entonces. A mí me gustaba lo que estaba logrando, pero me daba más alegría que a otras personas también le gustara, además, las personas eran mi principal medidor. Lo demás fue seguir trabajando en eso hasta ahora.

Después de ese despegue inicial ¿qué vino?

Seguí haciendo fotos de manera autodidacta, hasta que pasé un curso por la Fototeca de Cuba, con los profesores Rufino del Valle y Ramón Cabrales. Ellos son buenísimos profesores y en sus clases adquirí una preparación fotográfica un poco más profunda. También di un curso de fotografía analógica en el ISA, que igualmente fue muy útil.

¿Dejaste de modelar al instante, o aparejaste esas dos pasiones?

Dejé el modelaje y empecé a dedicarme de a lleno a la fotografía, porque fue una inquietud que me entró y enseguida le cogí mucho apego. Mi pasión por el modelaje continuó latente de otra forma pues empecé a aplicar los conocimientos intuitivos y aprendidos que tenía sobre esto para lograr diferentes resultados en las fotos que hacía a los modelos. Es como si hubiera continuado el modelaje, solo que esta vez era yo quien estaba detrás de las cámaras, era como algo intuitivo.

¿Empezaste en la fotografía analógica o digital?

Empecé en la fotografía digital, con la cámara que me regalaron, aproximadamente en el 2008. Recuerdo que hice unas fotos a dos modelos, una negra y una blanca, y al ir a imprimirlas había cantidad de personas esperando también por sus fotografías, al salir mis imágenes, a muchos les gustó el trabajo, yo salí caminando con una alegría tremenda por eso.

Matriculé en el curso sobre fotografía analógica para ampliar mis conocimientos teóricos y descubrir cómo fueron los inicios de la fotografía que hoy conocemos. La fotografía analógica no la desarrollé a plenitud pues no revelé muchas fotos y el curso fue corto. Pero sí me gustaría ser algún trabajo con fotografía analógica, siento que debo probar ese método de lograr las fotos, será difícil, pero súper interesante.

Eres modelo y fotógrafa, ¿influye esto en la fotografía que haces y en cómo la haces?

Pienso que sí, influye mucho pues la visión que alguien imprime en su trabajo parte de sus experiencias, sus vivencias y cómo las lleva a lo que hace, en mi caso pasa igual. Lo que sucede es que yo no me veo reflejada en el modelo, sino que el modelo es el medio que tengo para materializar una idea que tengo en mi cabeza.

Por ejemplo, cuando veo a una persona, entiendo si quiero fotografiarla dependiendo de lo que me transmita sus rasgos físicos o sus expresiones. Es ese el momento, el de observar a una persona, cuando tengo la mayor dosis de creatividad.

Muchos te definen como una fotógrafa de modas ¿Cómo te defines tú?

Me ha pasado que han definido mi trabajo como fotografía de moda, porque trabajo con modelos, pero yo no la definiría así. Para mí son simplemente fotos que hago con modelos. He trabajado para algunos diseñadores, es verdad, pero mis fotos no necesariamente muestran o venden un producto, que es el objetivo de la fotografía de moda.

Creo que son fotos que han salido así porque en el momento de hacerlas la creatividad me ha dado por sacar esa pose o expresión de la persona. Si después esa foto es utilizada para vender algún producto o darle promoción a algo, está bien, pero no depende de mí, porque no pienso las fotos como muestra de un producto.

Otra cosa diferente es que me gusta la publicidad, pero simplemente me siento fotógrafa, no me gusta sentirme clasificada.

Tengo una visión propia del glamour. No lo veo como la elegancia, sino como un sentimiento, de hecho, los modelos con los que trabajo no tienen una belleza común, ni tiene que responder a ninguna idea preconcebida del estilo, sino que son personas más bien raras en sus características. No llevan la ropa más elegante, porque no es la ropa lo que quiero como centro de la foto.

A veces me siento insatisfecha cuando me veo clasificada de esta forma, pues me interesa poco lo material, lo más importante para mí no es la prenda, sino la persona.

Entonces, sin clasificaciones ¿qué otras fotografías has hecho?

Los clientes siempre te dicen qué quieren o cómo les gustaría y eso siempre se respeta. Pero cuando hago fotografías para mí, me encanta fotografías a los niños, pero sin verlos como tal. La imagen que intento apreciar en ellos es la de un adulto: ropas de adultos, expresiones y emociones de adultos.

Me gusta que se note que el vestuario no es para su edad y que las ropas les quedan grandes. En esa visión particular, no me gusta fotografiarlos en su ingenuidad o su felicidad desconocedora –no es que no haya hecho estas fotos- sino con melancolía, que se acerca más a mi espíritu artístico.

¿Has tenido algún referente en tu trabajo?

Yo no sigo prácticamente a ningún fotógrafo, pero sí observo mucho. Cada vez que puedo leo revistas o cualquier cosa, pero no me detengo en el nombre de quien hace la foto, lo que me importa realmente es que lo que vi, me gustó y lo incorporo a mi mente. Tal vez por eso nunca sé quién es quién, o si una foto famosa es de alguien en específico.

En lo que se refiere a nombres, mi cultura no la encuentro muy rica. Lo mismo me sucede con todas las artes, puede que me guste mucho una canción, pero no necesariamente tengo que saber el nombre de su autor. Tengo muy claro qué me atrae y qué no, pero cuando se trata de quién lo hace o en qué año lo hace, me pesa tanta información. A lo mejor en algún momento necesite de este conocimiento, pero en la fotografía, personalmente pienso que el nombre del autor está en un segundo plano, es la fotografía la que debe tener toda la atención.

De todos modos, me nutro de todo lo que consumo sean música o productos visuales, todo eso nutre al artista para realizar su trabajo

¿A quién van dirigidas fundamentalmente tus fotos?

Quiero dejar claro que hago las fotos fundamentalmente para mí. Que se hayan dispersado por ahí, que a la gente le guste me hace muy feliz, pero las fotos las hago principalmente para mí. Hasta el momento no me he preocupado por las exposiciones o por que lleguen a algún lugar específico.

Nunca me he puesto a gestionar exposiciones o buscar presupuestos, me he concentrado más en hacer fotografías que me llenen. Sucede que cuando muchas personas te piden ver una muestra de tus fotos, empiezas a pensar en exponer, para que todos puedan ver tu trabajo.

¿Entonces cómo las fotos llegaron a la gente?

Cuando terminaba las fotos se las daba a los modelos y ellos empezaron a mostrarlas. De esa manera, han sido ellos los que se han encargado de expandir el trabajo.

Mientras eso ocurría, Titina dio un paso más: la fotografía sería no solo su pasión, sino también su trabajo.

Pero “aunque hago la fotografía también para sustentarme económicamente, en la parte artística, trabajo principalmente para mí, y eso me complace mucho”. Por mucho tiempo fui inconsciente del trabajo que hacía, o sea, a mí me gustaba lo que hacía, pero no entendía que a la gente le gustara tanto lo que veía en las imágenes.

Alejandro Pérez fue uno de los que me ayudó a ser más consciente de lo que hacía y a darle más valor a mi trabajo. Me apoyó y siempre me decía que podía crecer como fotógrafa, él fue uno de los que me subió la autoestima.

Trabajé con él un año como asistente de dirección, y coincidimos en ser muy intuitivos. Él no es de los que se demora en pensar, él actúa, y vive apasionado de su trabajo. Le gustan las cosas extrañas y particulares, igual que a mí, por eso entre nosotros no había choques a la hora de crear y el trabajo fluyó muy bien.

¿Has trabajado en algún otro proyecto?

Después de Alejandro Pérez, me encontré con Luis Mario Gells, y lo que he hecho ha sido estar muy cerca de él por cuestiones de trabajo, intercambiamos ideas, hago mis fotos en su Estudio 50, que es un muy buen estudio, y ahí todos están bien sincronizados y se apoyan en lo necesario.

Él tiene el don de unir y de organizar, por eso siempre coordina muy buenos proyectos en común con otras personas.

¿Tú también prefieres trabajar en colectivo o prefieres el trabajo más íntimo?

Me voy por la segunda opción. Siempre he estado trabajando de manera individual, pero no porque no me guste intercambiar. Pienso que para hacer algún proyecto en conjunto tienen que haber puntos en común con la otra persona que participe. El momento de trabajar con alguien puede llegar, o no, yo no estoy cerrada a ninguna opción, aunque por lo general me siento bien de forma individual, pero te repito que no tengo ningún problema en compartir o cooperar con alguien.

Aunque no tengas prisa en exponer, tú tienes otra forma de “exponer”, que es en la revista Vistar.

Sí, estoy contentísima con Vistar y con poder colaborar allí. Además, es cierto que es una especie de “exposición” porque allí puedo mostrar mi trabajo. También estoy feliz porque además de colaborar con ellos, me dan un espacio como fotógrafa para publicar fotos que sean más personales, aunque no estén vinculadas con alguna cobertura para la revista.

¿Solo haces fotos en estudios?

Antes de conocer a Luis Mario hice muchas fotografías de exterior, de hecho casi todo lo que hacía era de esa manera. Al conocer a Luis Mario y poder utilizar su estudio, empecé a “jugar” con las luces y otras posibilidades. Ahora hago muchas fotos de estudio y he dejado el exterior, pero me gustan los dos, pues cada uno me ofrece posibilidades diferentes. Me gusta trabajar con la luz del sol, con las nubes, el aire, el polvo, todo natural, pero también el estudio me permite trabajar con otras cosas.

¿Qué proyectos tienes en mente?

Hace poco gané por la Fototeca de Cuba una beca de Raúl Corrales, que da la posibilidad de hacer una exposición personal en la Fototeca de Cuba. Esa sería mi primera exposición, para el 2017, o sea que tengo todo este año para pensarla y prepararla. Eso medio muchísima alegría porque nunca esperé ese premio. Creo que a partir de ese momento, empezaré a exponer con mucho gusto lo que he estado haciendo y lo que haya hecho para ese entonces.

Por otro lado, me está interesando lo que no es la belleza común, y pienso llevar esto a mis fotografías. No sé de qué forma lo voy a proyectar, pero en eso estoy.

 

 

 

Acerca de revistafullframe

Revista Cubana de Fotografía.

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