Un poco de Historia

Liborio Noval: El hombre que fotografió Cuba

Por: Héctor García Torres El año de 1934 quiso regalar a Cuba la alegría de Liborio Noval, pues ese año abrió los ojos uno de los fotógrafos cubanos más reconocidos […]

Por: Héctor García Torres

El año de 1934 quiso regalar a Cuba la alegría de Liborio Noval, pues ese año abrió los ojos uno de los fotógrafos cubanos más reconocidos y de quien pudiera decirse que era un as de la fotografía.

Es Liborio Noval un fotógrafo para estudiar y aprender a hacer fotografías, pero sobre todo, para aprender a ser un fotógrafo del momento, de la noticia. Se mantuvo muchos años trabajando para la prensa, donde aportó la mirada cautelosa de quien busca las instantáneas con la certeza de que están al llegar, pero se debe ser paciente.

Volvamos atrás en el tiempo varios años más: un hombre que trabajaba como investigador de mercado de la Publicitaria Siboney se convirtió en uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos en Cuba. En entrevista hace algunos años comentó que mientras trabajaba en ese lugar lo mandaron un tiempo al laboratorio a revelar las imágenes de Raúl Corrales, otro gran fotógrafo.

Tal vez es casualidad pero la mayoría de los fotógrafos cubanos más prestigiosos se vincularon al arte de la imagen casi por casualidad, como vimos el mes pasado con Korda. Ciertamente en el caso de Liborio el hecho de trabajar en un laboratorio de revelado le hizo comprender la esencia de la fotografía a la vez que le inculcó la pasión por hacer el trabajo completo, es decir, hacer la foto pero revelarla e imprimirla también.

Revelar fotos de Raúl Corrales fue su acercamiento más temprano a la fotografía, hasta que 9 días después del triunfo de la Revolución en 1959, comenzó a trabajar en el periódico Revolución en el laboratorio. Por un tiempo simultaneó los dos empleos hasta que en 1960 quedó fijo en el periódico, fue entonces que comenzó a hacer fotos.

Por esos días Corrales y Alberto Korda también trabajaban allí. Quienes conformaron la historia gráfica de los primeros años de la Revolución estaban codo a codo, emanando buenas fotografías que han llegado a nuestros días y que nos hablan de su compromiso con su labor y la calidad de la fotografía que se realizaba entonces.

Disfrutar de todo el proceso de la foto

Si es importante decidir en medio de cualquier circunstancia el encuadre y la composición de la foto, además de decidir en cuestión de instantes lo que realmente vale la pena mostrar, para Liborio la vorágine del fotoperiodismo tenía su contrapartida: el momento de revelado e impresión, que realizaba él mismo y que era donde decía que realmente disfrutaba su profesión.

De sus fotos se pueden sacar varios consejos, la foto de prensa no tiene solamente que ser noticiosa, sino que de la manera en que logres mezclar la noticia con el elemento artístico, la cautivación será mucho mayor.

Muchos han hablado de él, incluso Fidel lo elogió en algún momento mientras le dedicaba un libro con las palabras: para Liborio, e inmediatamente comentó que “decir Liborio lo dice todo”

Algunos se atrevieron a definirlo como un cazador de imágenes y ciertamente el fotógrafo a veces atiene que aguardar pacientemente, como lo hace el cazador que espera su presa. Y Liborio era de los cazadores buenos.

A Liborio lo acompañaban una cámara, su talento y su modestia. Baste decir que a pesar de sus casi 90 mil fotogramas de Fidel, nunca quiso pasar a la historia como el fotógrafo del Comandante, sino solo hizo un libro llamado Instantáneas, con muchas imágenes inéditas de Fidel.

Liborio en la prensa y por la prensa

Liborio declaró en varias oportunidades que entre él y la prensa lo que surgió fue un amor a primera vista que duraría para toda la vida. De hecho, hasta antes de su muerte, era el único fotógrafo vivo de la generación de fotógrafos del comienzo de la Revolución que se mantenía vinculado a un medio.

Por varias décadas las fotos de Liborio Noval enriquecieron la prensa cubana. Las fotos de impacto, noticiosas, se volvieron su sello. También lo distinguió lo multipremiada de su extensa obra. En su haber constan más de 30 premios nacionales de fotografía y varios internacionales. Inmortalizó las guerras en Vietnam y en Nicaragua como corresponsal y realizó instantáneas a Cumbres Iberoamericanas y otras citas donde Cuba participó. Donde estaba Cuba, estaba Liborio.

Consejos desde la distancia

Según Liborio –una voz bastante reconocida y muy autorizada- lo básico para realizar varios tipos de fotografía es diferenciar para qué vamos a hacerla y a qué circunstancias nos enfrentamos: En un acto público el secreto está en esperar. Si se trata de las fotos para una entrevista es lo mismo. Voy a hacer las fotos para una entrevista y soy un extraño en el mundo de ese entrevistado. Trato, en lo posible, de alejarme de él, de que se olvide de que estoy allí. Me repliego, lo observo con un pequeño telefoto. Decía.

No me interesa tanto lo que dice, sino cómo lo hace, cómo se proyecta, cómo gesticula la persona que fotografío.

La rutina periodística y el carácter eminentemente noticioso del trabajo que realizaba no lo alejaron de otros tipos de fotografías, como las que llamó “detalle”: fotos casi siempre sin la presencia de personas y que capturaron algo que llamó su atención, como un llamador de una puerta colonial, etc.

Pareciera que se dedicó a hacer públicas las sutiles señales de una bella ciudad como La Habana a quienes la transitaban mirando sin ver.

Es que la visión de Liborio era hoy desde lo particular y mañana desdelo general, por eso no se repitió en sus fotos, y mucho varía la perspectiva con que tomó muchas de sus instantáneas. Lo que si permaneció siempre en su trabajo es la posición de hombre común que miraba lo que había a su alrededor y lo convertía en un bien público.

Cada instantánea de este maestro transmite una sensación poética de realidad y de lucidez, que lograban captar no solo la imagen sino las circunstancias en que fueron realizadas.

Él y el tabaco eran inseparables, como mismo lo fueron su dedo y el obturador de su cámara.

Suya es la famosa foto del autobús incendiado durante los combates en girón en 1961. Es que a Liborio no se le olvidó estar ahí donde de verdad era necesario graficar, no solo con una mirada curiosa, sino con una mirada histórica capaz de preservar memorias de una nación tan rica como la cubana.

Entre las imágenes que atrapó para siempre con su cámara también hay paisajes cubanos que embelesan solo de verlos. Liborio es maestro del movimiento y de la sensación de varias dimensiones: el tacto parece posible en sus fotografías y la experiencia visual de los paisajes ofrece incluso el sentido de pureza o serenidad al comienzo de un día o de nostalgia al caer la noche.

 

Por todo lo anterior, cuando la luz de la cámara de Liborio se apagó para siempre en el año 2012, a la fotografía cubana le era arrebatada uno de sus mejores hijos, pero con la posdata de que siempre que se hablara de historia de la fotografía cubana, habría que abrir el lente y recapitular los pasos de Liborio Noval, el hombre que retrató un Papa y también una campesina y que llevó en su rollito de cámara a Cuba entera

Acerca de revistafullframe

Revista Cubana de Fotografía.

1 Comentario

  1. Ramiro Fernandez

    por favor agregame a lista del correo electronico de FULLFRAME. El trabajo que estan haciendo ustedes es monumental. Si los puedo ayudar en algo –
    dejamelo saber.

    no estoy en Facebook.

    Instagram: cubathen

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